El equilibrio entre ingresos y gastos para una buena calidad de vida

Por: Pablo Emilio Sánchez Cárdenas – Director Financiero

Desde el punto de vista financiero, el dinero es un recurso indispensable para alcanzar las metas, los sueños y el bienestar de las empresas y las personas, sin embargo, el dinero es un recurso volátil y efímero, conserva un espíritu libre y siempre quiere escaparse de nuestras manos, por eso a pesar de que podamos disponer de mucho de este recurso, siempre estamos en peligro de perderlo, de ahí empiezan a plantarse infinidad de estrategias, controles y procedimientos tales como incremento en las ventas, control del costo y el gasto e inversiones, que tienen como objetivo garantizar que no se nos escape de las manos, pero sobre todo que este en permanente crecimiento.

Es por eso, la importancia que tiene encontrar el equilibrio entre nuestros ingresos y nuestros gastos no solo con el propósito de lograr un incremento en nuestro capital sino una buena calidad de vida y reservas para hacer frente a situaciones como la presentada a nivel mundial con el COVID 19 que afecto el ingreso de mas del 90% de la población.

El crecimiento de nuestro capital no se da de la noche a la mañana, es un proceso que debe estar en permanente evolución y requiere siempre de un arduo esfuerzo, dedicación, pero sobre todo de una constante disciplina. La disciplina en las personas es comparable con la calidad en las empresas, las personas disciplinadas, controlan sus gastos, pero además siempre están en función de generar mayores ingresos. 

Las Empresas igual tratan al máximo de controlar sus costo y gastos, pero al mismo tiempo se esfuerzan por incrementar sus ingresos, y uno de los factores que impacta fuertemente en este propósito es la Calidad, cuando las empresas enfocan sus procesos, productos y servicios en la calidad, esto se convierte un factor diferenciador que conlleva a un incremento en sus ventas, un posicionamiento en el mercado, un reconocimiento en la sociedad, pero sobre todo desarrollan en sus terceros involucrados ( clientes, socios, empleados y proveedores) un alto sentido de pertenencia.

Para mantener el paso de los cambios en los negocios, es necesario un cambio fundamental en la forma de pensar. Las premisas, creencias y hábitos que pudieron haber funcionado bien en el pasado, serán desafiados en el futuro. La sabiduría convencional debe ser sustituida por la no convencional, más adecuada para los tiempos de incertidumbre en que vivimos. Combinada con el deseo de innovar y de tomar riesgos, la sabiduría no convencional puede impulsar una empresa o persona hacia la cima. 

Recomiendo leer “Si no está roto Rómpalo” de Roberth J Kriegel y Louis Patler

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